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SUEÑOS QUE AUNQUE NO SE CUMPLEN, DAN VIDA.............
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El hombre es un inmenso universo cuajado de sueños. Su vida es un sueño, sus aspiraciones son sueños y desde niños, los mejores juegos resultan ser las actividades imaginativas, en donde lo inventado con todas sus fantasías, personajes de fábulas y encantamientos, siguen la ruta que da vida al mundo interno en el que uno mismo es protagonista y héroe de estas ficciones, con las que disfruta plenamente. |
Por: Manolo Espinosa “El Ciclón” |
Es legítimo soñar - no se refiere al reposo orgánico en el que se duerme -, sino a ese estado consciente de una vivencia interna, en que el “yo” es dueño absoluto de ese universo y nadie tiene acceso a el, a menos que uno mismo lo permita.
Este mundo de ilusiones es maravilloso. Allí se planifica, se trabaja, se crea, se diseña y hasta diríamos, que casi todo es perfecto; tenemos derecho a soñar, porque ese espacio nos pertenece y no nos cuesta nada, pero existe una indeseable costumbre, que es el de acapararlo, guardarlo, embodegarlo ilusamente, creyendo que de esa forma, vamos a ser los más afortunados propietarios de este “valioso patrimonio”, del que nos constituimos en celosos custodios, sin tomar en cuenta que para que estos se cumplan o se hagan realidad, es preciso ponerle una gran dosis de acción, trabajar con tenacidad, profundo entusiasmo y nunca claudicar..
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No cabe duda, de que si nos empeñamos en ello, alcanzaremos el objetivo ansiado, caso contrario quedará guardado como un gran secreto con el que disfrutaremos en silencio el resto de nuestras vidas, en todo caso, un sueño que se concreta es un sueño vivo porque se convirtió en una realidad y si no es así, será algo personal encerrado entre cuatro paredes que es el ser humano.
En la fiesta brava, y hablando específicamente de los chicos que quieren ser toreros – la mayoría -, creen ser los elegidos para ocupar lugares estelares que ningún otro lo ha conseguido, se sienten guiados por una loca pasión, la misma que desata fuerzas internas con las que tallan cuidadosamente la imagen de lo que sueñan ser: Toreros llenos de gloria, con fama y mucho dinero, reconocidos en el mundo entero, y aclamados por las multitudes que con admiración se postran a sus pies. ¿No es un bello sueño? ¡Claro que sí¡, y ,,,, a todos nos gustaría estar en ese plan.
Ahora que, si miramos con tranquilidad lo que es la realidad, descubriremos que es una inmensa barrera con muchos escollos que hay que saltar, y si no se lo hace nos quedaremos atrás de los que insistieron, lo que demuestra, que ésta es diferente a los sueños, ya que con ellos se inicia la obra que desemboca en esa concreción anhelada y fusionar dos mundos distintos como estos, más, la conjunción de otros elementos afines a este propósito, solo cabrá en la imaginación del gestante.
Se han dado muchos casos – los recoge la historia -, que los sueños nacieron gaseosos, y bien guardados en el hermetismo individual, pero más tarde, por la constancia y fortaleza desplegadas, esta visión se solidificó convirtiéndose en una feliz realidad que muy pocos han logrado conquistar, sin embargo, hay que tomar en cuenta un factor decisivo y es la participación del destino que siempre pone su rúbrica – este tiene la última palabra -, pero aunado con la firme determinación del soñador, por eso encontraremos a través de los siglos grandes figuras del toreo, que comenzaron con un afiebrado sueño y terminaron siendo ellos, la realidad que buscaron.
Pero, que pasó con los que soñaron y no pudieron ser? ¿Qué razones lo impidieron? Eso ya no importa, comprendemos que intervenciones negativas se cruzaron en ese diáfano caminar, viéndose el sueño obligado a abortar, quedando recluido en la esfera individual, pero en ningún caso muerto, porque permanecerá allí, palpitando incesantemente durante el tiempo de vida que le quede a su dueño, quien si tiene sentido común y buen juicio, buscará recrearse a placer en lo que pudo ser y no fue, que de seguro dará motivación a su vida y en ningún caso, terminar en terribles amarguras y reproches como finalizan otros, tomando en cuenta que ese sentimiento no se puede ocultar fácilmente, porque en el mundo veremos desfilar cantidad de fracasados, que camuflados pretenden continuar con su farsa, sin darse cuenta que sus procedimientos destilan desechos contaminantes que siempre serán visibles a los demás. Una vez se puede engañar dos veces no, además, la familia taurina es susceptible de “mosquearse” y ponerle un “parón” definitivo a este tipo de actitudes. Moraleja: preferible entonces, vivir con los sueños que aunque no se cumplan, siempre nos darán vida.
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